GAUDI ESTE RENUNCIO A PREMIO DEL SALON "MICHELENA"
Diario El Globo. Caracas, 20 de Octubre de 1992
Carta de Gaudi Esté

Gaudi Esté encontró sobradas razones para renunciar a la distinción.
EI veredicto del jurado del 50 Salón Michelena, los votos salvados y el declarar desiertos dos de los premios, movió a la escultora a ofrecer sus consideraciones sobre estos hechos. En carta enviada al presidente del Ateneo de Valencia, José Napoleón Oropeza, Gaudi Esté renuncia a la distinción adjudicada, bajo las argumentaciones que a continuación reproducimos

Por los medios de comunicación escrita, he recibido las informaciones relativas a las conclusiones del jurado de Calificación del 50 Salón Arturo Michelena. Esas informaciones me obligan a comentarios y decisiones que le expongo a continuación.

Primero, se comentó que el jurado de selección había sido particularmente riguroso, y alguien dijo que ello había sido así porque era necesario garantizar la calidad de esa reunión que era la de más antigüedad y jerarquía en la plástica venezolana.

Luego, de los siete jurados de calificación, sólo asisten cinco al acto, y, de esos cinco, dos más salvan su voto en el otorgamiento del premio principal, lo que resulta que el premio es otorgado por una minoría de los miembros comprometidos a estar, según las bases del Salón.

Uno de los jurados que salva su voto el internacional- ¬argumenta su actitud acusando la obra premiada de falta de actualidad, supuestamente, no esta "identificada con el movimiento latinoamericano en el campo del dibujo, con uso de multimedios".

Ese mismo jurado declara dos premios desiertos y a propósito del Premio "Andrés Pérez Mujica", para escultura, argumenta para declararlo desierto: "por considerar que la selección no refleja el nivel actual de la escultura en Venezuela".

Es cosa habitual, y que no debe sorprender, que en los salones de artes se susciten polémicas y controversias. En realidad, los Salones son confrontaciones. El artista acude a ellos, entre otras cosas, a confrontar su trabajo con el de otros colegas, a conocer y a dar a conocer lo que esta haciendo, confrontándose también con la gente, con el público.

Pero además de esas confrontaciones esta otra, muy importante, que es con los jurados: grupos de expertos y conocedores del arte que en un juicio sumario decidirán cuales obras participan y cuales no, y cuales merecen premio y distinciones.

Estas son, muy resumidamente, las reglas del juego.
Estas reglas suponen buena fe y honestidad, lo que quiere decir que los criterios de juicio para seleccionar y premiar no serán otros que los exclusivamente estéticos en el marco y contexto de la misma confrontación, y que toda otra consideración afectiva, clientelar, o grupal o en cuanto a subordinación a tendencias o modas, significara vicio e injusticia.

Tal parece que estos vicios menudean.

Pienso que los juicios estéticos son muy complejos. Atienden principalmente al gusto desde adentro de una cultura de la gente, y buscar argumentarlos resulta muy difícil.

En este caso, declarar un premio desierto es un juicio adverso. Es decir que ninguna obra lo merece.

Argumentar esa declaración yendo más allá de la aceptada “subjetividad"- “Por considerar que la selección no refleja el nivel actual de la escultura en Venezuela" implica dos juicios adicionales: primero, que existe un nivel actual de la escultura en Venezuela claramente establecido y del cual no formamos parte los que concurrimos a ese Salón a pesar de tener méritos, premios y distinciones numerosas y recientes; segundo, una descalificación al jurado de selección al implicar que fue incapaz de hacer una selección adecuada.

No se quienes integran esa abstracción que llaman "el nivel actual de la escultura en Venezuela". Entiendo que la escultura en Venezuela, es la que hacemos nosotros los escultores, la realidad concreta de nuestras obras, a no ser que se esté pensando que "la escultura en Venezuela" es la que hacen dos o tres personas que les simpatizan y que no concurrieron o no fueron seleccionados.

Asumir como criterio "la actualidad" suena a vieja novela que con mucha frecuencia confunde moda y snobismo con calidad estética. Es claro que el arte no es ciencia, que no. tiene que estar "al día", copiando los últimos modelos de la menguada creación europea o norteamericana, o siguiendo los más remunerativos mercados. No es necesario acudir a la historia para concebir la producción estética como cifrada esencialmente en la creatividad y en la calidad del nombre que la hace, más que en la información.

Pienso que de esa manera, los jurados sientan un mal precedente pedagógico para los artistas jóvenes induciéndolos a la complacencia y al plagio ya que los jurados los van a mirar buscando en ellos "actualidad", capacidad de estar a la moda que, al fin de cuentas, en materia artística, es saber copiarse.

Flaco servicio se le presta de esta manera a la difícil tarea de ser artista en Venezuela. Poco se ayuda a ese meritorio Salón. Ser jurado de ese Salón es un severo trabajo que deja muchas huellas en los participantes. No puede haber ligereza.

Estas razones me resultan sobradas para renunciar al premio que me concedieron, cosa que en efecto hago por este medio ante el Ateneo de Valencia y los organizadores del 50 Salón Arturo Michelena.


   
 
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