INICIAR LA CEREMONIA Hay hallazgos marcantes para un artista. Uno de ellos puede ser el propio material utilizado, esa sustancia que ha de ser manejada y transformada para convertirla en medio de comunicación. En el caso de Gaudi Esté la proximidad de la madera se presiente como un hecho fundamental: está ligada a su vida, a su entorno, a su vinculación con el resto del mundo y hasta a su prolongación en ese abismo fascinante que es la historia de todos. Cuando se ven sus obras, principalmente sus robustos personajes, sus figuras rígidas talladas sobre una sola cara de la pieza de madera que por detrás se conserva enteramente lisa y uniforme, sus conjuntos familiares que además de escultóricos son efectivamente pintados y dibujados encima, la opción de las referencias se muestra muy prometedora. ¿Por qué no? Podriamos pensar en esas popularísimas muñecas rusas de madera, que se meten unas en otras. O en las rígidas momias familiares de Marisol, con su patética tiesura y sus ropajes de tiendas por departamento. O en toda la dorada polvareda del pasado, desde los relieves egipcios y mesopotámicos, hasta las tallas de la América pre colombina. Estaríamos por así decirlo cerca de Gaudi Esté, pero no la agotaríamos. Ella es efectivamente otro intento, otro lenguaje. Su realidad es definitivamente mas cercana, es asunto que nos rodea, que adquiere valor de testimonio. Es posible que la artista sienta la pintura como un apoyo, Pero no necesariamente su pintura. Las telas que la artista concibe son conglomerados casi anónimos, donde el hombre se disminuye ante los grandes planos del vacío ciudadano; sus tallas, por el contrario, traen a primer rango los hechos humanos, esos personajes admirables de autenticidad que denuncian su tristeza, su opacidad, su profunda soledad nutrida diariamente, con una perseverancia atroz. Sus procedimientos dentro de la escultura son variados. Pero siempre dentro del mismo material único la madera, trabajada con alternativas, pero constantemente comprometida con otros dos recursos, el dibujo claro y definido, elemental, y la pintura mas completa y psicológica de los rostros y otros detalles. Todo puede estar en el plano o, más bien, desplegarse por las tres dimensiones. Un rasgo, una cara pueden estar hundidas y sobresalientes al mismo tiempo dentro del relieve; o adquirir toda la contextura de la cabeza y el cuerpo. La libertad es la soltura que la artista se confiere para dar a sus conjuntos diferencias de presentación, una manera de hacer mayor o menor la presencia o los detalles revelados. Con este lenguaje moldeado con flexibilidad, Gaudi Esté comienza su relato lento y concluyente. Es joven, talentosa, apasionada por la materia prima que guía a otros destinos; pero se siente en ella también la aceptación de los cambios que vendrán. Todo cuanto está en germen en la aparición de sus trabajos, esos orígenes remotos o próximos, sigue rondando en sus proposiciones, y tendrá que adquirir concreción en los desarrollos. Ya en la obra actual están combinados los signos de lo por venir, porque las pistas anunciadas al principio de esta nota sólo son las más generantes o aparentes, y no necesariamente las más profundas: Gaudi Esté quiere con su obra también asumir una identidad, formar parte de una consecuencia cultural, admitir que comienza una búsqueda difícil porque no tiene en lo inmediato guías que sirvan de orientación. La filiación con la obra de Marisol aunque visible, sin dudas, no es determinante; sus figuras son menos maniquí de vitrina, sus poses no registran el mismo hieratismo de congelación, los rasgos no son retratos conocidos o autorretratos de la autora, como en el caso de la famosa escultora venezolana. Gaudi Esté maneja otra escritura para narrar estos pormenores que den vida más precisa a los relieves y esculturas; en este sentido está conscientemente más vinculada con los nuevos dibujantes venezolanos v ese numanismo crítico y abierto que está germinando. AI igual que los burgueses y banqueros tratados por Vittorio de Sica como "gnomos" en su magistral "Milagro en Milán", los personajes de Gaudi Esté están convocados a una patética ceremonia. El sentido fantástico de sus creaciones no desvirtúa la necesidad de denuncia y de crítica. Por el contrario, seria muy riesgoso intentar separar uno y otro aspecto. Porque el todo es macizo, fundido, cerrado en esta obra de carácter tan personal y recio. La técnica y la intención se unen también para hacer versátil los tratamientos y desarrollos. En una figura puede darse la solución global, como síntesis formal extrema, donde rasgos, miembros y otros detalles son pintados en una casi cilíndrica figura, para sugerir con el apoyo dibujístico una semblanza crítica. En otros, la talla es frontal, con un lado ricamente trabajado en relieve y el otro enteramente liso. También se conjugan soluciones en los conjuntos, uniendo en una presentación el sentido frontal y la talla abierta, tridimensional, en otros personajes. Este último es ya otro nivel de profundidad. El espíritu de síntesis se convierte en concreción singular, y los personajes ganan por una vinculación más específica con la comedia humana que inevitablemente deben crear. Esta muestra es significatrva, especialmente en un ambiente donde no abundan tentativas de esta nueva raigambre con materiales y tradiciones poco usados, y donde, también, están todavía por establecerse vinculaciones originales con una tradición que prácticamente se ha confinado a los artistas populares: la talla y el ensamblaje de figuras, que ha ensayado con particular talento nuestro pueblo, tal vez porque como lenguaje alterno constituyó siempre una posibilidad de soltar la fabulación que no cambia en los repertorios y canones aceptados. |
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