El poder sin escapatoria Hacía mucho tiempo, casi veinte años, que Gaudi Esté venía, de alguna manera, anunciándolo. Ahora, sus piezas recientes lo declaran abiertamente: el poder, se llame como se Ilame, y venga de donde venga, la deshumanización y la degradación, son los temas que hoy asume su escultura en el largo recorrido que ha venido transitando en la búsqueda de la conformación de un lenguaje propio. Así podemos apreciarlo en el conjunto de piezas, realizadas desde mediados de 1980 hasta el presente año, que este domingo inaugura en las salas 11 y 12 del Maccsi con el titulo de "Las formas del poder". Sillas y personajes, hombres y mujeres, con rostros animales, gatos y perros humanizados, destacan en este conjunto de obras en maderas diversas que buscan romper con el anterior hieratismo, casi egipcio, y.que la artista encuentra más cercanos el arte africano. Y no solo en la forma, sino en la concepción misma que esas culturas tienen de la mujer y la maternidad. "La mujer opina Gaudi- es procreadora, criadora; tenemos los hijos que nos impone el poder cultural, y es en cierto modo también una virtud para nosotras, pero también tenemos la obligacion de crear". El hombre es el símbolo de esa alineación por el poder que pretende reflejar, pero igualmente víctima, porque "vivimos en un mundo donde lo que funciona es el poder, en cualquier medio, en cuaIquier situación. Es muy difícil escapar del poder. El artista, a su juicio, poco puede hacer para cambiar ese estado de cosas; lo que le queda es rellejar ese mundo. "Yo no puedo buscar ni proponer una solución, el recurso que me queda es expresar, todo eso que percibo en mi trabajo, unos seres híbridos , la dualidad del hombre que puede transformarse en animal o la mujer en hombre, para poder seguir dominando". El perro es otro símbolo de la dominación. "El hombre dice, a propósito de la recurrencia de ese animal- domina lo que tiene más cerca, que pueden ser sus animales domésticos, pero también sus hijos, su mujer. Por otra parte, los seres humanos se parecen mucho a sus objetos y a sus cosas, sobre todo a sus animales, y viceversa. Pero si el gato es para mí hipócrita y dominante, el perro es el animal más sumiso". Gaudi Este no entiende la obra de arte sin ese contenido de denuncia social, en cierto modo. Tal vez en ello radique una diferencia de su trabajo con el de Marisol Escobar, a quien la vincularon en sus primeros años. Esa carga viene de la capacidad de observación de esta artista. "Tengo mucha sensibilidad para captar a las personas", afirma. "Y cuando algo me afecta, o me perturba, lo boceteo y lo empiezo a armar directamente para luego tallar y ensamblar la madera". Y pensar que todo empezó como un juego. GE, casada a los 17 años y prematura madre de tres niños, había formado una pequeña empresa con su esposo y un grupo de amigos, de juguetes infantiles, Juguetes para Aprender (Jupa), antes de ingresar a la Escuela Cristobal Rojas, de la que egresa con un título en Arte Puro. Al principio fue la "Sin embargo, no he dejado de pintar", admite. "De hecho, muchas de mis esculturas son pintadas". después, las circunstancias mismas la llevaron al ensamblaje, en esa especie de juego que establece entre sus piezas para lograr conjuntos y multitudes de los que no está exento el humor. La madera es su material, aunque en oportunidades apele al bronce. "Pero no la utilizo para lucirla como.tal, por eso la pinto y casi la tapo, y creo que en el futuro voy a seguir tapándola más. Lo que me interesa es la materia para expresar lo que quiero. En cuanto a la imagen, es mi Ienguaje, y pienso que voy a seguir investigando en ella, le soy totalmente fiel". En su taller de El Hatillo, Gaudi Esté se enfrenta diariamente a ella. "Tengo la fortuna de tener un taller en mi casa", afirma, y de contar con el apoyo de mi esposo, Arnaldo Esté. Eso es una gran fortuna. En el fondo, detrás de cada gran mujer hay un hombre".
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