EL HOMBRE DE HOY ESTA EDUCADO PARA NO PENSAR
Mara Comerlatti
Diario de Caracas. 1982

Gaudi Caridad Ríos Coronel, conocida en el ambiente artístico nacional como Gaudi Esté ("complacencias conyugales" define riendo el uso de su apellido de casada) está mostrando a su Gente en la galería Minotauro, desde la semana pasada.

-¿Y como es la gente de Gaudi? Es muy parecida a la que nos rodea a todos y tal vez
nosotros mismos somos parte de ella: hay muchos niños, uniformaditos, que se diferencian sólo en sus rasgos faciales; hay grupos familiares: uno es la “Familia Adeca” y otro es la “Familia García”, bautizada así por el hijo mayor de la artista, la primera obviamente, porque la pareja y sus seis hijos están vestidos de blanco; lo de García no sabemos por qué, pero en este grupo el padre se sitúa de espaldas a la madre que está full de muchachos, tres alrededor, uno en brazos y un quinto próximo a nacer; hay figuras autoritarias; el político, burgués o empresario, que cualquier actividad le cabe a ese bojotico vestido de frac; está el prelado y naturalmente el General. Hay hermanitas en pareja, que muestran en sus rostros soledad y desesperanza; son las impresiones borrosas de tantas imágenes vistas repetidamente por Gaudi en sus viajes por el interior, de esas niñas que nunca faltan al borde de la carretera, esperando el momento propicio para cruzarla.

Y cuando son tallas de madera de samán, la preferida de Gaudi porque le proporciona el tono amarronado típico de nuestra gente, la gente de Gaudi exhibida en sus pinturas forma interminables colas, igualita como las que se pueden ver después de un palo de agua en el centro a las diez de la noche, o en cualquier oficina gubernamental, resaltadas y empequeñecidos sus componentes en el espacio inmenso y blanco que les rodea.

Gaudi es morena, delgada y tiene las manos duras y fuertes. Conjura exitosamente su papel de esposa de un profesor de filosofía y madre de tres muchachos (de 15, 12 y cinco años), con su vocación de escultora y pintora. Cuenta que después de terminar su bachillerato, quiso estudiar arquitectura, pero los problemas económicos y políticos (su esposo en esa época fue perseguido por sus ideas) no se lo permitieron y optó por una actividad afín. Su gusto por el trabajo con la madera, gusto que, por lo demás, comparte su esposo, la llevó a hacer labores de carpintería.

Por este camino, ellos con otra pareja fundaron una fábrica de juguetes útiles para aprender; la orientación social que le dieron a su fábrica no prosperó en el marco del sistema capitalista del país y a los tres años se acabó la experiencia. “Nos dimos cuenta que no servíamos para empresarios” comenta Gaudi.

Luego se dedicó a hacer cortinas, móviles de bambú, es decir, una artesanía grata y vendible. A todas estas, estudió arte puro, cerámica y escultura en la “Cristóbal Rojas”.

-Siempre tuve interés por la imaginería colonial –expresa la artista- y cuenta la confección de los artesanos anónimos que muchas veces realizaban sólo la cabeza, las manos y los pies de sus figuras, mientras que el tronco inexistente era sustituido por un vestido enyesado para darle rigidez. A Gaudi no le interesan las imágenes religiosas: ella enfoca su investigación hacia la realidad que la rodea, hacia lo que conoce, lo que sucede en su país.

-¿Qué piensas de la escultura venezolana actual? ¿Qué escultores te gustan?
Y también quisiera que me dijeras si estás de acuerdo con lo que dice Roberto Guevara en la presentación de tu exposición cuando menciona como referencia de tus obras las muñecas rusas, las piezas de Marisol Escobar, los relieves egipcios y las tallas precolombinas.
La escultora empieza por la última pregunta
- Mi trabajo se apoya como lo dije antes en la imaginería colonial. Admiro muchísimo también las tallas de la época precolombina y las piezas de arcilla moldeada. Me interesa todo lo latinoamericano. También puede haber algo de lo egipcio y lo mesopotámico porque hay ciertos patrones que se pueden encontrar en mi trabajo: ellos por ejemplo, cuando querían desvalorizar, disminuir la importancia de una persona, la representaban chiquita; yo hago lo mismo con los poderosos que viste antes de recorrer la exposición.

Indica que mucha gente le menciona la influencia de Marisol en su obra, y parece poco preocupada por esto. Dice que conoce muy poco el trabajo de Marisol y sobre todo en fotos. “En Diciembre me regalaron un libro sobre la obra de Marisol y me lo dedicaron diciéndome que se lo pegara por la cabeza a quien viniera a decirme que mi trabajo tiene que ver con el de ella” refiere riendo. A Cecilia Ayala, que está a su lado cuando hace este comentario encuentra que la temática puede ser similar a la abordada por Marisol en determinado momento, pero que en la misma hay una mayor sofisticación; en Gaudi, en cambio, la referencia a nuestro ambiente nacional y a nuestra realidad es muy directa.

Gaudi, por otra parte, manifiesta su admiración por la obra de Marisol, a la que considera “increíblemente rica en imaginación”. Para Gaudi, Marisol se apoya en los medios de comunicación, en la publicidad para ambientar su obra.

Volviendo a las interrogantes de la periodista, Gaudi Esté señala que le gustan mucho todos los escultores venezolanos en general: “Hemos sido compañeros y he visto como han evolucionado”. Menciona a Aníbal García, Jorge Salas, Jorge Lével, Guillermo Abdala (todos del Taller del Búho), a Carlos Mendoza, a Alexis Mujica y entre los consagrados, además de Marisol, algunos trabajos de Carlos Prada y a Cornelius Zitman.

Comenta lo difícil que es para un artista hallar un taller de fundición donde hacer sus piezas en bronce, en el caso de utilizar este material, y lo caro que resulta.

En cambio, habla con entusiasmo de la madera: “es muy fácil conseguir buena madera aquí en Venezuela –contesta Gaudi a la inquietud de la periodista sobre este punto- además tenemos una variedad enorme. Eso sí, hay que ir al interior, hacer contacto con los aserraderos” o estar alerta para aprovechar las oportunidades. Hace poco talaron un caobo en Bello Monte cerca de su casa. El pobre árbol rindió la vida quien sabe si a destiempo, pero por lo menos tendrá la oportunidad de ser materia para el talento de esta artista.

Gaudi dice que piensa seguir trabajando en madera; se le ocurre que puede intentar ensamblar diversas calidades; está el samán marrón y casi sin vetas, que se blanquea y adquiere un bello tinte amarillento; está el acapro que no se debe pintar porque al tallarlo le salen unas vetas amarillas hermosísimas.

En la exposición de la GE abundan los niños y no por casualidad; le interesa mucho la problemática que los envuelve, sobre todo la escolar. Sus infantes de madera policromada se muestran todos muy compuestitos, con sus trajecitos marineros, y las hembras con blancos vestidos sujetos a la cintura con una amplia faja. Ninguno revela alegría en sus rasgos.

-Yo soy enemiga de la escuela tal y como se concibe por lo general, aún hoy en día –declara Gaudi- Yo creo que el niño sobre todo en el preescolar, es muy maltratado, porque se le quita por todos los medios su creatividad y su naturalidad y se le inculca una actitud complaciente tanto hacia los maestros como hacia los padres. Creo también que los niños son humillados en la escuela: se les hace un examen para admitirlos; dan razones y no se les cree, se desconfía de su palabra…Cuando yo estudié era así y no creo que haya cambiado mucho la situación; a mí me ha pasado que a un hijo mío lo expulsaron de la escuela por tres días por pegarle a un compañero: o que quisieran celebrarle sexto grado en el Hilton.

Esas son cosas que no entiendo…Es muy difícil criar hijos hoy día; tú tratas de inculcarle determinados valores y viene la televisión o simplemente un compañerito y te lo tumba todo en un instante. Gaudi cree que “el hombre hoy en día está educado para no pensar, así lo convierte en gente”, en un ente que se puede manejar fácilmente, que se adapta al mundo pasivamente, incapaz de modificarlo, de conquistarlo. Gaudi no discrimina y piensa que en ese sentido. “tanto los regímenes capitalistas como los comunistas padecen los mismos males”.

   
 
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