GAUDI ESTE
Eduardo Planchart Licea
Diario El Universal. Caracas, 4 Junio 1992

Ganadora del Primer Premio del Salón de Aragua con una escultura que fusiona !a magia africana y la protesta.

Tras su última exposición, Las Formas del Poder, en el Maccsi, Gaudi Esté cerró una etapa de su obra; dos esculturas de esa exposición muestra en sus formas y en el tratamiento de la madera este giro; son: Adriana con Adriana, 1991 y Mi Silla, 1990. En ellas parte de la escultura no escondía su huella creativa, sino que convertía la madera en receptáculo de un expresionismo vibrante que llena de dramatismo la obra, la cual en su superficie mostraba el desgarre del cincel y de las máquinas. Este desarrollo continuó, y con la pieza Daisy, 1991, fue galardonada con el premio HerreraToro, del Salón Arturo Michelena, pieza integrada por bloques de madera sin lijar, mostraba así los golpes de los instrumentos que desbarataron la madera en toda su rudeza, unidos por las prensas, simbolizando la presión de la externalidad sobre una humanidad mutada y en vías de la perversión.

El motivo conceptual de estas piezas no son las relaciones de poder, sino la fantasía, la mutabilidad de las formas y su organicidad. La escultora logra establecer una tensión entre la forma natural de la madera y su sensibilidad estética.

Además, se da un acercamiento a lo sagrado en sus esculturas actuales, que no se encontraba tan presente en su obra anterior debido a los diversos recursos qie incorpora, como las carretillas de metal, ruedas oxidadas, clavos que crean un clima de ícono medieval y de objeto de santería, tal como ocurre con la escultura ganadora del Gran Premio del Salón de Aragua de este año, Enchávez, 1992. En ella se fusiona el sentido de relicario medieval, de objeto de magia africana y de protesta. La pieza de madera tiene forma de un perro aullante herido, penetrado por clavos oxidados de diversas formas y tamaños, gesto relacionado a los rituales de la santería, la manera de trabajar la superficie refuerza el dramatismo de la herida fetichista. Sus formas brutales están asociadas al momento histórico que vive Venezuela actualmente. Este premio es el resultado del constante riesgo de la artista, de su incansable espíritu de investigación y renovación, que está creando propuestas estéticas que evitan por todos los medios las formas suaves y halagadoras.


   
 
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