LAS FORMAS DEL PODER
Eduardo Planchart Licea

La obra escultórica de Gaudi guarda una coherencia lógica y estética que logra a través de las formas y texturas de la madera y, recientemente, del bronce. Gaudi busca proyectar plásticamente el Poder en toda su desnudez, eje temático que ha dominado desde sus primeras obras.

Desde su primera exposición individual Galeria Minotauro, 1982 comienza a profundizar en las manifestaciones del Poder en la sociedad actual. En ellas nos confronta a la homogeneización o el anonimato que impone la sociedad de masas a sus integrantes a traves del proceso de trabajo en las fábricas. Ejemplo de ello es el grupo de las cinco trabajadoras realizado en el año de 1982, titulado Gente I, del mismo tamaño y con ropas similares, solo varian los gestos del rostro y las manos, pero en la estructura perceptual son parecidas unas a otras.

LENGUAJE PLASTICO

En este conjunto escultórico la igualdad de dimensión de cada una de las figuras nos señala uno de los recuros usados por Gaudi en el desarrollo de su lenguaje plástico: el tamaño de sus esculturas como signo de jerarquia social o de posición ante el Poder. En el caso particular de este conjunto de trabajadoras, donde la idea de repetibilidad de unidades, tal como haría una imagen vista a través de varios espejos o una máquina con sus productos, inequivocamente nos señala la anulación de la individualidad producida por la sociedad industrial. Masificación resultado de la imposición de la máquina y de la estructura burocrática del trabajo sobre el hombre, en esta crítica Gaudi da los primeros pasos de su lenguaje plástico, pero ya en él se pueden percibir sus próximas etapas, en las que nos enfrentará a otros rostros de la lógica de la dominación, y la invasión generada por ella en el proceso de internalización en los sitios mas recónditos de nuestra individualidad. transformándonos, así, en seres creadores de relaciones de Poder coactivo, tanto en nuestras relaciones interpersonales, como en las relaciones que mantenemos con los seres vivientes que nos rodean, a los cuales domesticamos, enjaulamos y castramos de su libertad original, pues en ellos proyectamos nuestra esclavitud y sumisión. En estas lineas deseamos evidenciar el desarrollo que Ileva a Gaudi a estas etapas de su obra escultórica y como su lenguaje plástico y su técnica se van peronalizando cada vez más. Por ello volveremos a referirnos a las obras realizadas a comienzos de los 80, donde además de obreras, hay grupos familiares, donde Gaudi usa elementos plásticos empleados por otras tradiciones culturales y en períodos diferentes de la cultura occidental, como son el uso de la perspectiva para expresar los rangos de Poder social, político, económico y religioso tan propio del medioevo, el aplanamiento posterior de sus culturas usado por la civilizacion egipcia, el arte africano con el rango totémico de sus deidades. El que Gaudi haya recreado estos elementos en el desarrollo de su lenguaje plástico le ha dado a su obra el carácter hierático que la caracteriza, pues estas son categorias estéticas asociadas al arte sacro. La utilización de esta perspectiva la vemos expresada en uno de sus Grupos Familiares (Gente I, 1982), en el cual el padre es la figura de mayor dimensión, el dominio de la verticalidad en la pieza le da rasgos monumentales. Y el desprecio del Poder paternal por sus subordinados se expresa en la posición del padre totemico, al dar la espalda al grupo familiar. El color blanco de esta figura es el más apropiado para representar esta huella viviente de la coaccion del padre autoritario, quien transforma las relaciones familiares en un aprendizaje para la sumision ante el Estado. La madre en este conjunto escultorico tiene un menor tamano, y mas pequenas aun son las dimensiones de los hijos. Se establece as una escala descendente en las relaciones de Poder interfamiliares. Un dato a destacar es el anonimato de algunos de los rostros de los hijos, pues su individualidad es anulada por el dominio paterno y materno. Dentro de estos grupos familiares, hay una obra significativa (Gente XI, 1981), en donde un padre se muestra junto a seis hijos, tres a cada lado; en la mirada de estos personajes y en sus posiciones se percibe la ternura mal intencionada, elemento usado para suavizar y manipular al Poder paterno. Estamos ante las estrategias de quienes viven en la sumisión y burlan la lógica de la dominación con diversas conductas serviles, que tienen como objetivo el contrarrestarlo. Esta noción, Gaudi la desarrollará posteriormente en sus Perros y Gatos. El lenguaje estético que sigue desarrollando Gaudi a partir de 1985 se va personalizando cada vez con mayor fuerza, haciendo menos use del dibujo, color o la pintura en su escultura, pues con ello ocultaba la forma y textura natural, lo cual la asociaba a la talla colonial. Pero su obra continúa siendo una conjunción de dibujo, pintura y escultura. En esta nueva etapa, las formas hablan por si en completa desnudez, sin elementos que distraigan nuestra atención. No buscan la belleza ideal, pues ella y sus patrones son engendrados por el Poder, sino intenta desnudar los hilos de la lógica de la dominación, que impiden y obstaculizan la potencialización de las capacidades creativas y la libertad original de todo ser humano.

RECURSOS TECNICOS

La técnica de unir bloques de madera crea formas fragmentadas, rompecabezas vivientes o seres engendrados por la presión del Poder, disgregadoras del Ser. Nos enfrentamos ante una humanidad creada de fragmentos que ocultan su verdadero rostro tras la máscara que le impone la lógica coactiva. Asi se conjugan forma, textura, luz y sombra para expresar creaciones, que nos conmocionan estéticamente y exteriorizan algo tan subterraneo como las deformaciones generadas por las relaciones de sumisión. Son estas esculturas contenidos intemos de un estado del Ser. El ensamble de bloques de madera Gaudi lo comenzó a desarrollar a mediados de los 80, y se ajusta a su deseo de expresar las presiones y deformaciones que ejerce la lógica de la dominación sobre sus víctimas. Por ello creemos que sería lícito preguntarse: ¿Por qué el Poder se ha convertido en el eje temático de la obra de Gaudi? Creemos que ello se debe a que Gaudi como integrante de la sociedad civil, ha vivido desde su niñez en las garras del Poder, en la familia, la escuela, las iniciaciones de la sociedad civil, etc. Su arte es una toma de posición ante las perversiones del Poder intenta destacar la sumision que vemos como normal. Por estas razones es un arte de choque, de formas fuertes y monstruosas.

El poder nos gobierna a través de fantasmas y valores tanáticos que se crean en su dialectica, de ahí el color pálido que Gaudi da a algunas de sus piezas, al tratar la madera de samán con agua oxigenada, pues las víctimas de este Leviatan se convierten en seres fantasmagóricos que son vividos en lugar de vivir por ellos. Y en otros casos con sosa cáustica resalta las vetas de la madera para destacar su vitalidad y de las formas a que ellas dan nacimiento.

PSICOLOGIA DEL PODER

El Poder coactivo es uno de los monstruos mas temibles que ha creado el hombre para destruir su propia naturaleza, y crear en su lugar un ser sumiso que asume su condición de la no libertad con orgullo, pues la renuncia a su autonomía le permite obtener un cierto nivel de confort y crea teorías psicológicas para justificar su condición y eliminar la culpa que en ocasiones le produce el imaginar o intuir la libertad probable que tuviera en una sociedad con una lógica no coactiva. De esta forma, ciertas corrientes psicológicas, al crear una concepción de la naturaleza humana negativa, se convierten en herramientas que sostienen la estructura del Poder jerárquico y coactivo, justificando asi toda la represión de nuestras pulsiones primordiales, ya que ellas producirían el caos social. El sentido del conjunto escultórico Ilamado La Consagración (1983), integrada por graduados, se relaciona a estos planteamientos. La academia no solo es dadora de Poder, sino que ésta, a través de su estructura y pedagogía, se convierte en un instrumento internalizador de la dominación, destruyendo la creatividad, la imaginación y la libertad interior del ser humano. Se crea así una igualación individual que equivale a entrar en una dimensión, donde la conciencia es incapaz de percibir y actuar sobre las contradicciones culturales, sociales y políticas que se le presentan.

LA PLASTICA DEL PODER

Una de las primeras obras en que se esboza su futura técnica del ensamblaje es un Cura, realizado a mediados de los 70, símbolo del dominio de la Iglesia, que se abre por varias bisagras y en su interior se encuentra dibujado uno de los sustentos reales de la Iglesia: la fuerza representada por un militar ciego en su actuar, pues su visión de la realidad es ocultada por la brutalidad, lo cual expresa Gaudi al ocultar parte del rostro del oficial con su gorra militar y, detras de él, el Poder económico, ostentoso y pulcro. En esta obra se conjugan el dibujo y la escultura, pues los rostros son completamente dibujados. Así, a través de estos recursos nos muestra Gaudi el Poder abierto y diseccionado.

LA SIMBOLOGIA DEL PODER

Si observamos esta obra encontraremos algunos de los elementos simbólicos usados por Gaudi para expresar la coacción. Así en las piezas resaltan como centro visual, por su tamaño y posición, unas manos gigantescas entrelazadas. Esta posición de las manos en la obra de Gaudi, ya sea en la parte anterior o posterior del cuerpo, expresan mando, fuerza y adquisición de Poder, al igual que en muchas tradiciones culturales. Por esta razón en varios conjuntos escultóricos, cuando Gaudi desea representar su surgimiento, hará. uso de manos agigantadas con respecto al cuerpo y las relacionará a algún signo de dominación, reforzando así el sentido simbólico del gesto. En el caso del Cura, esto lo logra a través del crucifijo, que se encuentra arriba de las manos y con una mirada ambivalente. Estos elementos expresan visualmente la transformación de un símbolo del ámbito espiritual como es la cruz y la crucifixión y resurrección de Cristo en un simbolo de materialidad. Estas ideas también se reflejan en el cuerpo del cura y de los otros dos poderes, cuyas formas son robustas, pues la gordura es un signo por excelencia de la gula y la riqueza material, pero también son figuras deformadas y pequeñas porque el Poder deforma a sus actores. En los Tres Poderes (1982), Gaudi maneja el mismo lenguaje simbólico. En los gestos corporales, manos entrelazadas agigantadas, cuerpos achatados excesivamente, miradas dirigidas a la realidad frontalmente, expresando un dominio sin mediaciones.

A esta triada de poderes, Gaudi agrega elementos que le agudizan el humor de su discurso plástico, pués ciertas deformaciones corporales están relacionadas a lo caricaturesco, que se logra por medio de la exageración de ciertos rasgos personales para generar un efecto de burla y comicidad a las piezas y a sus contenidos semánticos. Al agregar a las deformaciones corporales tres aguamaniles en lugar de bases sobre las cuales coloca las esculturas, refuerza la comicidad del grupo y la sensación de absurdo que acompaña el ejercicio del Poder. En esta misma época Gaudi realiza otra serie de esculturas, donde representa plásticamente las víctimas de la coacción. Así, encontramos un conjunto de piezas, donde las manos señalan su indefensión ante él, pués están paralelas al cuerpo, con las palmas hacia adentro, los puños cerrados o sobre las piernas. Estos gestos expresan el peso de la coacción sobre sus dominados, pues eliminan toda libertad y dinamismo. Ellos son acompañados de miradas de tristeza y desamparo logradas a través de ojos y bocas caidas. En la pieza Gente XII de 1981, introduce otros elementos: una puerta en donde se encuentran varios niños uniformados, con rostros perplejos ante la coacción que viven en carne propia en la escuela, y una escalera frente a ellos, por donde se realizará su futuro descenso a su condicion de dominados, pues esa es una de las funciones de la escuela autoritaria.

Las obras que siguen este discurso se continúan desarrollando en el año de 1983, y se presentan en la Galería Minotauro. Nos referimos a los ya mencionados Graduados, realizados en un solo bloque de madera y de mediano formato (40 x 25 cm). Las deformaciones corporales y formas disminuidas en su tamaño real se mantienen, pero se agregan las togas que cubren los cuerpos, las cuales dan una rápida imagen perceptual de graduados a las esculturas. En estas obras las manos continúan siendo exageradas, pero no están entrelazadas, pues ellas aun no son un Poder, sino que tienen los intrumentos que los conducirán a él: el titulo universitario, y su respectiva medalla. De esta forma manos, pergaminos, togas, medallas, rostros se convierten en símbolos por excelencia de dominio. En otro conjunto escultórico, que continúa la temática Consagración sigue plásticamente el proceso de integración del graduado a la dialéctica de la dominación coactiva, al acoplar estas piezas individuales a los diversos poderes; de esta forma encontraremos a los graduados junto a sus padres, madres, novias, militares y curas. El discuro plástico es claro, hay una integración al Poder, y la adquisicóon del título univeritario usado sin una ética y una clevoción amorosa a la profesión da una mayor participación a él, que pervierte al graduado y a la vez encierra nuevas relaciones de dominio diferentes a las engendradas por el mundo academico.

LOS ROSTROS MASCARAS

Otro de los signos del Poder representados en la obra plástica de Gaudi son los rostrosmáscaras, pero, antes de que ellos surjan, es necesario destacar el trabajo que realiza en Gente IX (1974), una pareja perteneciente a la Coleccion del MACCSI. En ella un hombre toma por la cintura a la mujer-objeto. Los rasgos femeninos del rostro estan ausentes, y solo se Ilega a percibir una forma vacía que nos señala la dominación masculina sobre la mujer, anulando su personalidad. El siguiente tratamiento plástico que realiza Gaudi en torno a esto se da con el surgimiento de los rostros máscaras a mediados de los 80; algunos son un ensamblaje adherido a la pieza y otros nacen de la misma obra, pero poseen significaciones diferentes. La máscara ensamblada es resultado del efecto del dominio externo y su presión es la huella deformadora de la coacción; es la represión directa que obliga a adaptarse a las reglas que emanan del Estado. El segundo tipo de rostro-máscara nace de la forma dada al bloque de madera, la cual es nacida de adentro, es una proyección externa de procesos internos y no resultado de una fuerza impuesta al Ser, sino de la internalización del Poder, tal como ocurre con las esculturas de animales con rostros humanos. Este recurso se expresa con claridad en una obra reciente, tal como es el Licenciado (1988), en donde las máscaras y sus deformantes facetas son salidas del rostro del personaje, y por ende de la internalidad del Ser. En esta obra las máscaras plasman la perversión generada por las relaciones de dominio y el perromujer con senos refleja la naturaleza de su sumision.

ANTROPOMORFISMO

Otro de los elementos plásticos que usa Gaudi para expresar la lógica de la dominación es la creación de seres fantásticos que fusionan en su cuerpo diversas formas animales con algunos rasgos humanos como rostros, ojos, orejas, brazos, manos, etc. Estas creaciones las ha realizado fundamentalmente en perros, que en sus primeros experimentos carecían de lomo, y la forma de la cara era humana, pero con orejas perrunas. Estos elementos figurativos se convierten en signos de la metamorfosis que genera esta lógica, al transformar completamente al ser humano. De las formas perrunas pasa a las felinas y a los gallos, mezcla de naturalezas que expresan diversos niveles del ejercicio del Poder. A través de ellos Gaudi representa la dialéctica de la dominación que se genera en la fantasía y la imaginación, pues al ser internalizada se destruyen las capacidades creativas y de ensoñación del ser humano y así va convirtiendo su obra en una génesis de monstruosas creaciones.

LAS FORMAS DE SER PERRO

Un claro ejemplo de la dialéctica de la dominación en la obra de Gaudi son sus perros, presentados el año de 1987 en la Galería Freites, exposición denominada "De las formas de ser perro'. En estas piezas se expresa las relaciones de sumisión del perro por la coacción del dueño, brazo ejecutor del poder en ese momento, y la satisfacción del amo por el ejercicio de su dominio. Representan también al ser humano en cualquiera de sus ramificaciones, cuando es víctima de la sumisión y es tratado como un perro, lo cual se expresa en la angustia, desolación y tristeza de las caras humanas de los canes. El lamento del Ser ante la coacción se manifiesta en la obra Perro Aullando (1985). Es un perro que aulla, con rostro humano dirigido a las alturas, como buscando su redención o la liberación de su sumisión. La tensión de los músculos del can aumenta la dinámica del cuerpo, que parece a punto de estallar; este recurso nos señala el dolor del Ser al perder su libertad original y convertirse en un engendro del Poder La domesticación del animal, en este caso del perro, genera en su naturaleza una negación de su verdadero Ser, que Gaudi expresa, de manera chocante, en los rostros humanos de los canes reflejo de la deformación generada por el hombre en la naturaleza animal. La mascota, como toda víctima de la lógica de la dominación, se convierte en otro, gracias a esta dialéctica.

Entre cadenas, caricias y castigos, se destruye la libertad que tuvo. Esta relación coactiva (amo mascota), sin embargo, Ilena un vacio existencial del hombre contemporáneo, debido al abismo existente entre la civilización y el cosmos, y entre la humanidad y las fuerzas salvajes de la vida. Pero en esa relación de dominio el hombre es transformado también por la naturaleza que él mismo pervirtió, y, en lugar de restablecer un contacto con la fuerza de la vida a través de la mascota, lo tiene con una imagen deformada de ella. De esta manera en la obra de Gaudi nacen los hombres y mujeres con rostros perrunos. Nueva humanidad engendro de un Poder negador con las formas perrunas denuncia el ejercicio de la coacción, y, cuando estas relaciones actuan, los lazos amorosos desaparecen. Asi la disyuntiva es: Poder coactivo o relaciones amorosas, pues ambos son dos valores antitéticos. Como expresión de este sentir, crea en 1985, la obra Ilamada Seducción, forma continua hecha en un solo bloque; los senos desgarrados son el centro visual de la obra, y el rostro humanizado manifiestan el sexo como via de enfrentar al Poder, creando un nuevo dominio basado en la sexualidad para contrarrestarlo, pero al fin y al cabo se crea una nueva estrategia de coacción.

SILLAS ANTROPOMORFICAS

El desarrollo del planteamiento estético de la obra de Gaudi continúa con los años el desenmascaramiento de las relaciones de dominio, y ello lo hace al introducir un nuevo elemento en su obra: La silla. La silla como íimbolo del Poder que ejerce la realidad objetual sobre la humanidad, dominada por las cosas que desea, viviendo en función de las mercancias que satisfagan su ambición, asi se rebaja la existencia humana, pues se pierden los códigos éticos que son sustituidos por códigos de posesión. La comercializacion de los objetos se posesiona del hombre. Gaudi, para evidenciarnos esto, despoja a la silla de su funcionalidad, eliminando de ella la connotación de jerarquía social, de desarrollo tecnológico, de afirmación subjetiva y de descanso. Cuando anula de sus sillas estas connotaciones y las humaniza con rostros, manos, y las vitaliza con la geometrÍa curvilÍnea propia del cuerpo femenino, nos enfrenta a una creación que ya no es una silla, sino una obra de arte que nos inhibe el usarla, debido a las formas atrapadoras y amenazantes que tiene, reflejo del dominio de los objetos sobre la humanidad. En Silla Africana II (1986) Gaudi introduce nuevos elementos que le dan un rango totémico a la estructura de la obra, enfatiza la verticalidad y usa una cabeza de rasgos africanos rodeada de varias argollas o collares. Esta concepción también la maneja en una silla denominada Mi Silla (1990), en donde la cabeza de perro en la parte superior y la verticalidad dan caracteres egipcios a la obra. Ambas creaciones nos Ilevan a los aspectos sacros y shamánicos de las sillas, como puente entre el mundo de los hombres y lo sobrenatural. Es necesario destacar que los perros que reposan en las sillas africanas no son híbridos, pues nos señalan la fuerza de la vida y no su perversión. En este contexto los perros asumen una simbología propia, como psicopombo o guía del alma del muerto, creador y protector de la vida en las mitologías asiáticas y centroamericanas, tal como se evidencia en Xolotl, avatar de Quetzalcóatl, can que creó la V Era y su humanidad en la civilización nahuatl. Los enseres domésticos como la silla, en la mitología centroamericana del Popol Vuh, se rebelan a su designio, debido al uso alienante que hizo la humanidad de ellos, y a través de la sociedad de consumo la humanidad actual se aliena también gracias al culto que gira alrededor de las mercancias y su posesión.

SILLAS, MUJERES Y HOMBRES

La obra Perro con Silla (1986) nos confronta ante una silla humanizada con formas de mujer. AI alejar la silla de sus usos normales, descontextualizándola y recreándola, Gaudi convierte un objeto utilitario en una obra de arte. El perro hombre sentado en la silla con su mirada rabiosa y amenazante, con un cuerpo tallado Ileno de energía debido a la textura y forma de la pieza, es un ser pervertido. Este personaje y los senos del respaldar nos alejan visualmente del uso normal de la silla. El conjunto escultórico genera las siguientes inquietudes: ¿Cual es la perversion del perro humano? No es otra que el cuidado enfermizo de la mujer objeto. Y ¿acaso los celos no son el engendro de relaciones de Poder interpersonales? Gaudi nos confronta a estas revelaciones, al transformar la realidad objetual, sacándola de su contexto usual a través de la dimensión estética. La conmoción que provocan estas piezas evidencian el dominio de los objetos sobre nosotros, debido a nuestros deseos que destruyen nuestra libertad interior. Es necesario destacar que sus personajes, perros, gatos, gallos son caracterizados por gestos de Poder, y estos elementos son resultado de una meticulosa observación de los rasgos que destacan en las estructuras perceptuales que acompañan el dominio y la sumisión cuando se corporizan en el actuar de los seres humanos y animales.

GALLOS

Los brazos, manos, miembros, miradas, y deformaciones son un lenguaje que descifra las redes de la dominación en la propia corporeidad y en nuestro entorno. También los espinazos palpitantes de los perros, las piernas, cuellos, son resultado de meticulosas observaciones, que se amplian al ir introduciendo nuevas temáticas en su obra, a incluso este énfasis le hizo involucrarse en el universo de las galleras con sus códigos éticos, y en la crianza de los gallos. Estos hechos tienen interés, pues nos señalan que la síntesis de las formas que mezclan la naturaleza del gallo y el hombre es resultado de estudios previos, donde se involucra incluso la participación activa y el trabajo fotográfico en la búsqueda de la disección del Poder. Los gallos de pelea y las relaciones de dominio que se ehgendran con sus dueños, se expresan claramente en la obra GalloChamo (1990). En ella un hombre se muestra junto a un gallo, donde el rostro y el cabello asumen los rasgos de éste, y a su vez el ave tiene orejas humanas. En estos seres deformados por las relaciones de Poder ocupa un lugar especial un ser Ileno de vigor y misterio, que forma parte del conjunto Mi Silla (1990). Así se crea una serie de seres fantásticos, que no son gobernados por una lógica mitológica, sino por una lógica de dominación.

En las peleas de gallos la naturaleza del ave es deformada por el hombre a través del adiestramiento que lo convierte en un objeto de pasión, juego, disfrute y codicia. El gallero enseña al gallo a través de la relación castigo recompensa, obligándolo a asumir conductas encaminadas a matar a otro gallo, conducta original de la condición humana. Se pervierte asi la condición de gallo al humanizarla. En la obra Gallo Blanco con Mujer (1990) el gallo perro hombre tiene las extremidades gobernadas por su naturaleza perruna fundida con la espuela del gallo. En esta escultura hay un toque humorístico e irónico en el arete que acompana la oreja humana, prolongación que nos recuerda las espuelas artificiales que agregan los galleros a las patas de los gallos de pelea para hacer más mortífero el espuelazo a su oponente.

FELINOS Y SILLAS

En las últimas obras de Gaudi introduce un nuevo elemento en su mitología del Poder, al hacer uso del gato y su naturaleza. Así ha creado gatos con rostros humanos, seres con ojos felinos y sillas con caras de gato y miembros humanos. Gaudi nos confronta así al intercambio de naturalezas que se da en las relaciones de coacción. Pero en todo gato, a pesar de la domesticación, hay una independencia molesta y una sumisión usada como forma de ejercer su dominio o lograr su voluntad, pues lo que Gaudi nos expresa en sus esculturas no es sólo un intercambio de formas, proyección del intercambio de naturalezas, sino también hace referencia a las estrategias de Poder de los animales domésticos y de cómo ellas son asumidas por los seres humanos. De ahí la mujer con rostro de gato, obra realizada en Homenaje a Mandela (1990). Esto se muestra también en La Amante (1987), y en El Licenciado (1988), obras en donde el volumen escultórico expresa la relación de dominio que se genera en el vínculo de los amantes cuando la mujer asume un rol servil, parecido a las conductas de determinados tipos de perros. No debemos olvidar que entre los perros hay razas más serviles que otras; son estas últimas las que Gaudi usa para expresar la domesticación y el servilismo. Esto no ocurre en los gallos, donde se mezcla la figura del ave, la humana y el cuerpo de perro en formas que no son serviles, sino Ilenas de salvajismo, pues nos encontramos ante un lomo, unas extremidades y un cuello que expresan lo agresivo, pues nos confrontamos a la perversion generada por anhelo tanático del hombre y cuyo destino es la muerte en combate. Para ello la agresividad es un ingrediente necesario.

En la obra El Licenciado se manifiesta la misma idea que en La Amante (1987): el servilismo de la mujer objeto que refleja verdadera naturaleza en el perro mujer ubicado a los pies del licenciado. Las obras recientes de Gaudi son una síntesis de los elementos plásticos que ha ido incorporando a su obra. Una clara muestra de esto es su obra Mujer con Chihuahua (1988), que representa una pareja en la que una mujer aprisiona entre sus gigantescas manos a un pequeno perro, como signo del dominio que ejerce, pero el efecto de este ejercicio no se expresa en rostros máscaras de animales, sino en deformaciones corporales como son los pies de la muJer que se convierten en pezuñas al internalizar la muJer la naturaleza del perro. Un dato curioso es que el esposo toma a la muJer con tres brazos, para expresar su dominio absoluto. Así el símbolo del Poder se expresa no en la dimensión de las manos, sino en la cantidad. El lenguaje plástico de Gaudi está Ileno de símbolos de dominación, que se integran en su obra figurativa, creando un discurso plástico del cual la última silla, Concertación (1990), es dominada por las formas felinas, símbolo por excelencia de la doblez, que impide la concertación del país político, lo cual se representa en un gato a impide a la mecedora moverse.

Por muchos años la denuncia del Poder ha sido y es uno de los ejes principales del trabajo de Gaudi; estas formas nos pueden despertar y hacemos reaccionar ante las relaciones de dominacion que creamos en nuestro actuar, y de las que se ejercen sobre nosotros; de realizar esta liberación, conquistaremos un fragmento más de la libertad perdida y nos acercaremos a una racionalidad cuyo fin no sea la conquista y la coacción.


   
 
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