La escultura en la obra de Gaudi Esté
Eduardo PLanchart Licea
Diario El Universal.
Caracas, 20 Enero 1991

La escultura es un arduo trabajo creativo donde la voluntad, la fuerza, la imagiración, la sensibilidad y el intelecto se funden en obras que plasman el anhelo estético del artista. En Gaudi, esto se cumple a cabalidad. Una de sus virtudes es no dar la espalda a su pasado, por ello nos recuerda que antes de hacer escultura, hizo carpinteria y artesanía, trabajo que le enseñó a conocer las virtudes y deficiencias de ese material. Fueron estos sus primeros contactos con la madera, y la relación que con ella mantiene.

En este proceso, uno de los pasos de mayor relieve fue el tomar conciencia de para qué deseaba usar la madera. No la quiso emplear como un fin para lucir las virtudes del material y del acto creativo, pues de ser así, habría utilizado maderas más finas y no se esmeraría tanto en el acabado de sus esculturas. Gaudi actualmente desea que la forma comunique sus contenidos de manera directa, sin elementos que dificulten Ia percepción simbólica. .Por esto, busca la madera como un medio de transmisión de unas imágenes, desea que las formas y los contenidos simbólicos resalten en sus proposiciones estéticas, e interactúen con el público. Este aspecto de Gaudi lo resalta Juan Calzadilla al señalar, que el arte de Gaudi es una especie de espejo, donde el espectador se encuentra al principio y final de la obra, pues sus temas son los paradigmas sociales: Las masas trabajadoras, la familia, la pareja, etcétera. "El tema de esta artista plástico es el otro público que está al fin y dentro de la obra, el recipiendario y observador" (EI National 18/4/82).

El público es así objetivado, pues es reflejado en la obra, esto nos explica la búsqueda de Gaud! como artista. Ella toma una posición ante la realidad social y de la microfísica del poder, e intenta lograr una respuesta del espectador ante los contenidos de su obra. Por ello, son proposiciones estéticas fuertes que no ocultan su verdad en las bellas formas, en el vanguardismo o en el arte-idea. Ellas hablan por sí, de manera inmediata y ruda nos comunican lo que somos, pues es un arte que desea rendir cuenta con su momento histórico visual y emotivamente.

La preparación artística de Gaudi se refleja en cada una de sus obras, y se nota también su formación como dibujante y pintora. Al usar estos recursos en sus esculturas, crea un equilibrio en el color que no opaca la madera ni lucha con ella; también sus gruesas y certeras Iíneas son utilizadas para delinear los rasgos de sus personajes, exteriorizando una imagen interior que hace de la escultura una pieza más compacta en términos formales, resaltando las estructuras perceptuales en su máxima expresión.

Hasta finales de los 70 y comienzos de Ios 80, en la obra de Gaudi se nota la huella del arte africano, la talla colonial, el uso de policromías, y si comenzamos a remontarnos al pasado, encontraremos claras referencias al arte egipcio, mesopotánico, sumerio y precolombino. Esto se enfatiza en las obras de mediados de los 80, donde comienza a enfrentarse a los rostros del poder, piezas donde mezcla las formas de perros, aves, gallos, con la de seres humanos. En estos híbridos, hay una influencia del arte agipcio, que hace referencia a las representaciones de los faraones y esfinges. En las escullturas de los faraones se mezclaba lo humano con los símboblos animales que representaban a los dioses y que se confundían en la corporeidad de la imagen del faraón o en sus atuendos. En las esfinges, encontramos una figura animal, similar a la del león, que se asocia al culto solar y a la vigilancia. Esta forma corporal se mezcla a los atuendos y rostros humanos de una deidad o faraón. Las formas antropomórficas de Gaudi, también, ocultam algo en sus gestos, texturas: la huella de la lógica de la dominación. También tanto en el arte egipcio como mesopotámico, y asirio, encontramos expresado el uso que hace Gaudi de las manos, y otros gestos utilizados como símbolos de poder y del antropomorfismo.

Sus sillas humanizadas, al igual que muchas de las figuras de los grupos de gente de 1982, y de sus últimas sillas (1990) como silla Africana II, tienen una clara referencia al tallado de las deidades africanas, donde el poder mágico de la divinidad se expresa al resaltar la verticalidad de la pieza, junto a una síntesis excesiva de las formas, donde se mezclan esquemas animales que expresan los poderes de la deidad y su historia mítica junto a rasgos de la figura humana. Esta influencia también se expresa en el oscurecimiento que provoca en alguna sus piezas y en la técnica, del ensamblaje, pues algunas tallas de deidades africanas, por su tallada y tosco acabado pareciesen creadas integrando segmentos de madera.

Los antropomorfismos de sus sillas, tienen cierta relación con los bancos shamánicos de nuestras culturas selváticas y africanas. Estas dan forma a los animales míticos en los bancos, los cuales desempeñan, principalmente, funciones mágicas, pues estan relacionados a rituales shamánicos y ayudan al shamán cuando a través de sus técnicas estéticas recorre la geografía mítica de estas culturas. Aún así no agotamos Ias influencias que se sintetizan en la obra de Gaudi, quien muestra la originalidad e impacto de su lenguaje, al usar formas míticas integrantes de la cultura universal. Crea asi un arte latInoamericano que refleja nuestra especificidad cu!tural en un marco que atañe a toda la humanidad, que hunde sus raíces estéticas en Ias antiguas civilizaciones, Ias sociedades arcáicas en la colonia y se abraza con la contemporaneidad.

Gaudi, al encontrar estos contenidos simbólicos y ubicarlos en un nuevo contexto espacial y temporal que refleja nuestro ser de manera individual y genérica, nos habla de nuestra no-libertad, de cómo hemos creado un mundo gobernado por una lógica del poder, en lugar de una lógica de convivencia, y además lleva esta crítica a un plano individual, social y global.

En cada nueva exposición, este desarrollo estético demuestra su autenticidad, día a día se hace más personal. Una evidencia de ello es su gallo-perro que mezcla en sus formas al perro, al gallo y el humano, creando un conjunto atemporal que nos conforta y nos abre las puertas a la fantasía y a la dimensión poética. Gaudi nos enfrenta así ante seres antropomórficos que reviven en nosotros el temor de las formas de la antigüedad.

Estas proposiciones estéticas, logran un lenguaje universal, y expresan un drama que nos afecta, pues querrámoslo o no, estamos involucrados en la lógica de la dominación. Y Gaudi intenta y espera de nosotros, espectadores, generar una respuesta ante esto.


   
 
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