GAUDI: GENTE, PERROS. SILLAS Y PARIHUELAS (II)
Eduardo Planchart Licea
Diario El Universal. Caracas, 5 de Mayo 1991

La etapa de la obra de Gaudi que nace con los perros, sillas humanizadas y parihuelas, asume un dinamismo y un juego con el espacio que no se encontraba en sus "Gentes", pues en estas últimas dominaba lo estático, no hay tensiones en formas mutables que expresen la metamorfosis interna o cuerpos en tensión externas que reflejan el dolor del ser por los efectos del poder coactivo. Tampoco hay proyección en el espacio, son formas que buscan lo hierático y la verticalidad, manifestándose en poca escala el juego con el espacio que se da en la obra actual de Gaudi.

En el periodo de "Gentes", se creó la sintaxis plástica de un lenguaje propio recreado en las civilizaciones orientales y en el ídolo africano. Estos aspectos se mantienen en sus sillas, pero se rompe con el predominio de la verticalidad hierática de sus primeras esculturas, que son suplantadas por formas orgánicas. Así, sus esculturas adquieren gran vitalidad al dominar en ellas lo curvo, relacionado a la feminidad y al abandono de la linealidad.

Estas formas orgánicas, dan carnalidad a las sillas, los respaldares se transforman en senos, sus partes inferiores en omoplatos, Ias asentaderas de las sillas en pelvus y glúteos. Elimina de Ias sillas los ángulos rectos y el predominio de Ias lineas duras y su racionalidad propias de la cultura contemporánea. Le da así un toque arcaico a sus sillas, que se relaciona con las sillas de los grupos selváticos como los Yekuana o Makiritare debido al antropoformismo. Asi humaniza un objeto cultural, además de transformarlo en una obra de arte. Sólo en las sillas africanas Gaudi exagera la verticalidad, pués son formas totemicas asimiladas a lo masculino, pero en ellas la curva aligera la verticalidad y los rostros africanizados Ios humanizan. Es de hacer notar que estas sillas no están apoyadas sobre las rodillas antropomórficas sino sobre cuatro patas, lo cual les da una sensación de equillibrio y estabilidad que no están presentes en las otros sillas,

La obra asume formas menos duras a la vista, proyectando en el espacio su organicidad, contaminándolo con la vitalidad que emanan estas esculturas.

Con esto destaca Gaudi uno de los elementos centrales de su plástica: extraer a los objetos utilitarios, religiosos o de animates en su contexto, para que asuman otras significaciones. Sillas, perros o gatos humanizados que no manifiestan una realidad natural sino los rasgos esenciales de la personalidad que desea ser representada plásticamente. Un claro ejemplo de ello es una de sus obras mas recientes, "Concertación" (1990), que es una imagen felina del político, cuya naturaleza es similar a la conducta del gato: zalamero, hipócrita, independiente, no tienen amor a las personas o sus protectores sino a los objetos y espacios, es esta una descripción de la condición en que se ha trocado el ser político en nuestro país. En su última obra "Tormenta del Desierto" (1991), genera Gaudi una nueva descontextualización, a través del uso de la parihuela en el conjunto escultórico, extrayendo un elemento propio del ritual popular para darle una nueva significación al desarrollo de las formas del poder, sobre una parihuela, usada para llevar a los santos en Ias proceciones populares, dando la noción de sacralización y fetichismo que asume el poder en la sociedad civil.
Esta obra de Gaudi es de transición, pués nos orienta sobre los nuevos giros que está asumiendo su plástica. La silla humanizada presenta en el rostro rasgos en formas de lineas que recuerdan el grafismo arcaico. El color de la silla busca resaltar la africanidad de la pieza, la parihuela morada resalta el caráicter sacro en su color, pués está asociado al cristianismo, y la parihuela es un elemento cultural muy antiguo que nos lleva a las monarquias orientales, sentido recuperado en este conjunto de piezas.

   
 
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