GAUDI ESTE: EL PODER GOLPEADO EN MADERA FINA
Miriam Frelich
Revista Estampas. Caracas, 18 Agosto 1991

El tamaño de las de piezas de sus conjuntos escultóricos es el código.
Cuando usted vea a un "licenciado" grandote, con su esposa más pequeña y la amante perra a sus piés, dése cuenta de lo que le dice esta cáustica escultora.
arte: "No tengo por qué teorizar sobre la situation política.
EI recurso gue me queda es denunciar por medoi de la obra". Por eso, tal
Vez sus perros tienen caras humanas o viceversa. Asume ser agresivaporque “muchas veces he estado bravísima y después que termino aquella cara de hombre – perro quedo tranquila”.
Muy femenina, madre de tres hijos, esposa de un profesor ex guerrillero, artista desde hace 20 años, Gaudi Esté, a quién su mamá tenía que amarrar algunas veces por lo tremenda que era, canaliza su energía vital mediante esos hermosos u elocuentes ensamblajes de madera puluda que denuncian a todos los poderes. Ahora quiere hacer piezas más rústicas y expresivas.

Hay muchas maneras de golpear. Los más torpes, balurdos y ordinarios, utilizan los puños y las palabras ordinarias o se dedican a "rayar" a sus enemigos. Los gritones tensan sus cuerdas vocales y lanzan alaridos. Bueno, hay muchas maneras de decir y hacer.

La obra de la escultora Gaudi Esté es como ella misma: elegante, directa, hierática, elocuente en medio de su parquedad. Sarcástica y a la vez sutilmente estética. Pulida, irónica. Diría que tiene un matiz sacro pero, en verdad lo que refleja es su desprecio por el poder. No importa cual. Ante él reacciona y golpea con arte.

Su trabajo combina dibujo, pintura y escultura. Une bloques de madera como si construyera un rompecabezas. ¿Y acaso que es el poder? Unión de fragmentos. Así mismo; sus esculturas representan como se va construyendo la sumisión y la perversión que genera el poder. El de la Academia, de la sociedad, de la política, del dinero, el militar, el del ser – objeto, en fin: de la vida natural deformada. La máscara perversa.

Nos recibe en su taller de El Hatillo. Detrás de la casa que la familia Esté construye desde hace cinco años. Parece una carpinte¬ría. Allí se crean formas animales con ciertos rasgos huma¬nos. Allí va transfor¬mándose toda esa energía que de ella emana. De las formas perrunas pasa a las felinas y salta para darnos un animal con patas de gato y de gallo, cuerpo de perro y cara de hombre ave. EI monstruo.

Hay una sola silla antropomórfica. !a sillla, tal como dice el catálogo de la última exposición presentada en el MACCSI; "como símbolo del Poder que ejerce la realidad objetual sobre la humanidad, dominada por las cosas que desea, viviendo en función de las mercancías que satisfagan su ambición...”

Pero no crean que las sillas de Gaudi Esté son para sentarse. Ella las integra y "sienta" en ellas a esos engendros del poder que son hombres (o mujeres) – gatos. Hombres (o mujeres) – perros. La sumisión. El servilismo. La domesticación.

Un gato en bronce mira desde un mesón. Otro, en cera yace. Un molde de yeso, partido en dos, duerme en el piso del taller. Ladrillo cocido y molido, cabiIlas. Un experimento para fundición. Un agregado para sus piezas de madera.

Cuando la artista se refiere a su obra no dice escultura sino "'cuadro". Y "habla" con sus esculturas cuando comienza a crearlas: Luego, éstas `le "hablan" a ella. La domninan.

Nacida en Los Teques y crecida en Barquisimeto, comenzó estudios de dibujo técnico y arquitectónico en 1967, inmediatamente estudió pintura en Inglaterra y entre 1972 y 76 cursó estudios de arte puro y cerámica en la "Cristbbal Rojas" de Caracas donde luego, hizo escultura con Juan, Jaén. Asi, aplicó su pintura y comienza a resolver sus "cuadros" en forma tridimensional.

El ensamblaje de sus esculturas en cedro y samán (ocasionalmente en caoba, catán o algarrobo) forma parte de un proceso delicado. Ahora quiere elaborar piezas más, rústicas.

LA DENUNCIA

Una silla con tetas sobre la cual hay un perro sentado que mira de soslayo, nos remite a la denuncia lo mismo que el conjunto titulado "El licenciado" al cual una señora gorda luce como adherida y abajo, en el suelo, una perra (la amante). ¿Acaso hay que expliqar que las dos son sumisas? ¿Acaso esta obra no tiene varias Iecturas?. En todo caso feminismo aparte ese "licenciado" es símbolo de la ambiguedad y del uso que muchos hombres dan a las mujeres. "Mi silla" tiene cara de perro lobo sobre el cual colocó un .hombrecito. Son dos poderosos que se contienen uno, al otro. "Perro blanco sobre silla africana". Connotaciones.

Sus obras están representadas en todos los museos nacionales. En la FIAC (Francia) y en una subasta de Sothesby han vendido obras de Gaudi Esté .Varias veces en Christie's.

Su nombre de pila no se relaciona con Gaudí, el famoso arquitecto catalán creador de ese estilo de formas sinuosas y recargadas. Cree que su mamá estaba leyendo alguna novela donde aparecía ese nombre y de allí lo habría tomado.Así que nada que ver con el aquel de la inacabada iglesia de “La Sagrada Familia" en Barcelona, España. De signo Leo. Se casó a los 17 años con Arnaldo Esté (ex guerrillero), profesor de Filosofía de la Educación, y fue madre del primero de sus tres hijos a los 18 años.

Siendo pequeña creía que iba a ser arquitecta (porque una de sus hermanas estudiaba esa carrera) o bióloga, pero prevaleció lo que tenía por dentro: el arte. Recuerda que en el colegio le pedían que pintara los carteles y decorara los salones para los actos culturales.

En 1982, tras haber participado en ocho exposiciones colectivas, hizo su primera muestra individual en la Galería Minotauro a la cual siguió otra al año siguiente. En 1987, en la Galería Freites y este año en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber. Hasta ahora, lleva 16 colectivas en su curriculum, 20 años de trabajo.

AFRICANIDAD

Primero, comenta, la atrajo el arte colonial combinado con el precolombino y actualmente, mediante la música, comienza a investigar la filosofía del arte africano. La próxima exposición será en la madrileña “Galería 417”, de Enrique Menor. No tiene la fecha exacta, pero estima que será para 1992. Cuando me lo dice lo relaciona con el mentado “Encuentro de Dos Mundos”. Buena ocasión.

-Recuerdo que ganaste el Premio Bienal de Artes Visuales en 1988 con una obra titulada “Dos mujeres con perro” y que hubo un impasse. ¿Qué fue lo que pasó entonces?.
- Conflictos que siempre hay en esos eventos. En realidad no lo hice tanto por mi como por los otros. Ellos llamaron a todos los premios que había y llenaron un salón con los premiados. Vino gente de todas partes del país. Les entregaron un sobre donde decía que les iban a pagar el año siguiente. Había gente que había venido con su familia desde el interior, que hizo gastos.

Me parecía una falta de respeto. A mi nisiquiera me dieron el sobre. Una persona del CONAC – la GAN depende de él – me dijo que se le había quedado el sobre, pero que no me preocupara porque al día siguiente me explicarían. Fui y me dijeron que no tenían dinero. Les dije que no me importaba, que me devolvieran la pieza (era un Premio de adquisición por Bs. 50 mil) . Yo publiqué una carta e inmediatamente respondieron: pagaron. A lo mejor era un problema burocrático pero me parecía falta de respeto. Yo creo que por eso en la GAN me hicieron la cruz. Eso explicaría porque en la exposición relativa a los años 80 no aparezco.

MADERA FINA

- Escuché a unas personas decir que tu obra es “Marisoliana” (refiriéndose a Marisol) ¿Alguna vez te lo han comentado?.
- Sí lo he escuchado. Tengo 20 años trabajando la madera. Cuando comencé no habían muchos que trabajaran la madera y la imagen, solo Marisol. Pero no creo que tengamos más nada en común. Lo de ella es arte – pop, de imágenes que se relacionan con el consumismo y lo mío es denuncia.

- ¿Qué opinas de nuestra política como tal y de la política cultural?
- Se ríe y luego dice “Es mejor no opinar, mejor seguir haciendo esculturas con cara de perro”.

   
 
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