Gaudi se abre hacia la senda del arte africano
Mónica Montañez
El Diario de Caracas. 3 Mayo 1991

Resulta difícil decir cuántos tiempos de reacciones despierta la obra de Gaudi en el público. Lo que sí es seguro es que nadie puede quedar indiferente, frío, ante cualquiera de sus piezas. Los cuerpos de sus personajes, sobre todo los de los perros, son tan perfectos y están tan pulidos, tan vivos, que puede provocar tocarlos y hasta acariciarlos. Sin embargo, siempre está presente en su trabajo el rostro, la mirada paralizadora, aterradora, que impide cualquier tipo de acercamiento espontáneo de la mano.

Los rostros de sus mujeres concentran una tristeza tan antigua como desesperada. Provoca dis¬poner de mucho tiempo e instalarse allí durante horas, hasta lograr adquirir su confianza; y de esa manera escuchar todas sus historias de vida contenida. También
puede ser que sus esculturas cau¬sen gracia, despierten el sentido del humor de los espectadores desprevenidos. Puede resultar un juego muy divertido ese de descu¬brir a quienes nos recuerdan sus hombres. Es fácil descubrir rasgos conocidos en uno de esos vie¬jos deformados por el poder o con una mujer agotada e inmóvil, sentada en medio de una trilogia del hombre "dueño" con sus dos mujeres objetos. Hasta puede ocurrir con el rostro de algún perro o con el gesto de uno de los gallos. Pero no deja de ser un juego peli¬groso. Alguien podría llegar a identificarse.
Ocurre que Gaudi plasma, re¬presenta y denuncia simplmente la realidad latinoamericana.

Las formal del poder

El Macsi ofrece una retrospectiva de lo hecho por Gaudi en la década de los ochenta y principios de los noventa. Específicamente son obras del 85 para aca. Exponer alli representa "un gran reconocimiento. Es muy especial para mí pues la señora Sofía siempre ha seguido mi trabajo. Ella compró mi primera pieza".
Gaudi pasea por la sala, existe una gran compenetración entre ella y su trabajo. Se comunican todo el tiempo. En los más recientes se comienza a ver una influencia, una presencia africana evidente que permite adivinar el camino que seguirá la artista de ahora en adelante. "Estoy en medio de una investigación de la música y el arte africano. Me identifico mucho con él. Además, yo siempre veo las cosas, me las imagino, de manera tridimensinal, igual que ellos. "De la misma manera en ciertos detalles de sus piezas se puede leer a un artista más libre que representa lo que quiere valiéndose de múltiples recursos, no siempre relacionados con la escultura traditional en madera. Emplea para decorar, desde creyones, hasta tintas que tiñes la piel de sus personajes. Utiliza bases poco convencionales y terminaciones menos acabadas, buscando mayor libertad. No hay duda de que disfruta enormemente haciendo su trabajo, tanto que, concluye la visits diciendo: "Es más sabroso hacer la pieza que exponerla. Exponer es, muy angustioso".



   
 
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