GRITA LA MADERA SACRIFICADA Esta nueva etapa de su producción artística, esta escultora mantiene su fidelidad a las formas animales, pero ahora están desnudas de toda pulitura, invadidas por la áspera piel de la angustia. Con un perro aullante, torturado con clavos, ganó el Gran Premio Salón Aragua. Su obra “Enchávez” es un juego irónico en tiempos convulsos donde todos, según sostiene, “estamos sacrificados”. ……Esa escultura en madera. Ese perro sacrificado con clavos llevó el título de Enchávez y mereció el Gran Premio Salón Aragua en su décima séptima edición. “Enchávez, con “z” porque así estamos todos, sacrificados”. La precisión la hace la propia artista, quien como ciudadano común asume este presente convulso, este “Enchave” colectivo. La pieza ganadora forma parte de la nueva producción de esta escultora, cuyo trabajo con la madera está centrado en figuras antropomórficas a ratos humanos, a ratos animales. Con ella Gaudi Esté se comunica …… a una mirada irónica y en ocasiones conmovedora. Después de una amplia producción escultórica caracterizada por el uso de la madera pulida la artista viene realizando una serie de trabajos donde deja de lado la pulitura………… la madera desnuda de todo brillo, con cada incisión y cada golpe de la talla marcados con urgencia y hasta con dolor. También los rostros animales cambiaros. Los perros y caballos fueron sintetizados hasta terminar en formas de “cabeza de serrucho”. Cambió la técnica pero no el concepto. “Siempre me ha interesado investigar sobre el arte africano y de alguna manera eso penetra el trabajo. Ellos van como gritando, es la angustia. Esta mujer de 45 años, con formación artística compartida entre Caracas e Inglaterra, habla de sus “bichos”, esos animales de patas que son garras, y cabezas que ahora se proyectan hacia arriba como en un grito ancestral y sangriento. En su casa-taller en el Hatillo, Gaudi Esté vive entre los asuntos de la creación en madera y los oficios hogareños. “No sólo hago escultura, también meto ropa en la lavadora”, -comenta al margen- A puro ensayo y error domina los bloques de cedro que va convirtiendo en estas figuras que ha mostrado individualmente y colectivamente desde hace veinte años en galerías y museos de Caracas y del interior del país. El año pasado llevó al MACCSI Las formas del Poder, una individual en la que profundizó sobre la temática de la dominación que sirve de hilo conductor para seguir la huella de esta creadora que no quiere mantenerse al margen de la vida de todos los días. Es muy difícil que no puedas dedicarte a un trabajo complaciente cuando estamos viviendo una crisis general. Desde su mirada de ojos oscuros, Gaudi Esté describe su obra de cara a su interés en el arte africano, a la tridimensionalidad que marca la escultura afroide y el universo simbólico que la envuelve. Ella trabaja sin asistentes en un taller que es casi una carpintería, rodeada de aserrín, tumbada en el suelo (“¿Será el ancestro indio que se me sale? -se pregunta-) trabaja esta escultora que entabla en cada pieza una lucha con el material. “Vas dominando la pieza, después ese trabajo comienza a dominarme y empieza entonces la pelea. Me interesa más que la pieza me siga dominando a mi”, acota. Así construye sus caballos atravesados por ruedas de metal, sus perros con cabeza de “serrucho”. Sus formas de la ironía y del grito silencioso, más adelante, desde cualquier sala de exposiciones pueden permanecer agazapados esperándonos.
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