| |
ARTE EN DIALOGO CON SU TIEMPO
Revista Imagen Latinoamericana. Cracas, Mayo 1994
Estracto
Por su parte, la escultota Gaudi Esté en su propuesta titulada Los Sediciosos, entabla un diálogo con la historia política y social de la Venezuela actual. Este lineamiento estético filosófico, guarda una íntima relación con la lógica de la obra anterior de la artista, según el crítico Eduardo Planchart Licea.
La obra de Gaudi Esté gira desde sus origenes en torno al Poder. La escultura, de manera única en nues¬tra plástica, traduce las relaciones de coaación interfamiliares
Y sociales,con¬vlrtiéndolas en una propuesta estética donde la belleza se muta en una verdad golpeante. De ahí que en sus primeras esculturas la tridimensionalidad no era
asumida plenamente, usando el recurso del achatamiento, del aprisionamiento y aplas¬tamiento como una metáfora a la negación que genera el Poder en la humanidad. En
sus familias y parejas intercambiaba rasgos y rostros, tal como se muestra en la obra EI Licenciado. Animaliza a los seres humanos y humaniza a los animales creando así una Zoología del Poder. No conforme con enfrentar al espectador ante esa amarga presencia, que nos impide convertir en acto la libertad para la que nacimos, Gaudf Esté nos recuerda la famosa e incomprendida Efase de J.J. Rousseau, que inicia el Contrato Social: “El hombre nació libre, y en todas partes se encuentra encadenado. Hay quienes se creen amos de los demás, cuando en verdad no dejan de ser tan esclavos como ellos". Estas ideas materializadas estéticamente tiene un paralelo con el proceso filosófico que dilucidó la dimensión real de las relaciones de Poder que se desprenden en la contemporaneidad del Discurso de las ciencias y las artes y de Las Lenguas en J.J. Rouseeau donde señala y critica la cultura y las artes como omato para esconder y hacer confortables las cadenas de nuestra esclavitud, al igual que la tradición anarquista. Ideas que en el siglo XX retoma la escuela de Franckurt para crear la categoría desarrollada por H. Marcuse de la Cultura Afirmativa, Levi Strauss en sus famosas Lecciones de Nambiquara en sus Tristes Trópicos, y Pierre Clastres en su Sociedad contra el Estado.
De igual manera Gaudi Esté con una intuición plena, demuestra una vez más el manto revelador y profético de la estética con sus sillas humanizadas. la verdad implícita en ellas es golpeante: los objetos nos poseen más que nosotros poseerlos a ellos, nos dominan, nos quitan y destruyen nuestra libertad interior. Esta obra se mostró en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, en el año de 1990, en la exposición titulada "Las Formas del Poder".
La propuesta actual de Gaudi, Los Sediciosos, se transformó en un diálogo con nuestra historia polítics y social, evitando esa tendencia a evadir el enfrentamiento con la realidad tan propio de nuestras vanguardias artísticas, creadoras de una estética en función de ella misma o una vía de acceder al Poder, de ahí la inautenticidad y debilidad sobre las que se sustentan. Los Sediciosos hacen una referencia inmediata a las rebeliones civiles y militares que ha vivido nuestro país en los últimos años, los más dramáticos de nuestra historia social y polltica. Este lineamiento estético filosófico guardó íntima relación con la Iógica de la obra anterior de la artista, dándose en ella un giro o una revolución copémicana en torno a su enfoque del Poder. El centro de su atención no son ya las perverciones interiores que genera las relaciones de coacción. Estamos ante la rebelión al Poder. De ahí la modificación de su lenguaje plástico. Así la madera recupera su salvajismo original. Las formas se extrovierten, lanzándose a la conquista del espacio exterior, mutan en violencia, lo cual es resultado del sacudimiento interior como anhelo y grito a la libertad. Cada poro de estas esculturas asumen la trimensionalidad y dramatismo en su máxima expresión. Gaudi Esté logra, así, provocar un sacudimiento interior donde la belleza se muta en verdad reveladora.
Estamos ante formas agresivas, que no esconden su origen, ni su verdad. De ahí que la artista evite el lijado y la pulitura, creando con ello sus propios cánones de belleza.
Demuestra una vez más la utonomía de la estética al no combatir con la humillante realidad, señalando caminos y recuperando la dimensión utópica. Estamos ante la madurez de un lenguaje escultórico latinoamericano que evade cualquier efectivismo visual o simbólico. Propuesta que malerializa el espiritu de rebelión que mueve a Latinoamérica, ante la descarada burla del Poder a sus fuentes emisoras de legitimidad y sustento: El pueblo. Estos perros, caballos y sillas aúllan de rabia y rebelión...
|