PIEDRA, HIERRO Y MADERA EN LA CAF Gaudi Esté, indaga ahora sobre el más allá. La madera trabajada al estilo de Gaudi Esté representa a Venezuela en este encuentro artístico. Tres piezas, entre ellas dos instalaciones permitirán al público apreciar la visión particular de esta artista sobre las relaciones de poder y la muerte. Compañeros de ruta de 1999, Perro aullando II de 1995 y otra sin título perteneciente a la serie de los sediciosos conforman la parte de Esté en esta muestra. Consciente de que el mayor terror como artista es sacar las obras del taller para ser expuestas, Esté comenta sobre su último trabajo Compañeros de viaje inspirada en su Así esta escultora propone una obra compuesta de tres figuras en las que una está fragmentada y algo desunida en señal de aquella primera fase de limpieza del organismo de sus vísceras, seguida de otra ya más unida en la que importa la copia del rostro con exactitud a la del fallecido para que sepa donde están sus restos y una tercera "momificada" la cual ya está lista para marchar a la eternidad. Su material de trabajo sigue siendo la madera, pues hasta para mostrar su figura momificada, Esté utiliza la corteza de fibra de árbol usada por los indios del Amazonas. Al preguntarle sobre la eternidad, la artista manifiesta tener sus dudas, pero sabe que algo existe más allá a la vez que señala que toda obra tiene algo de matiz político, y que en este caso se aprecia en las relaciones de poder, tema que no ha dejado de trabajar, y en el ser fuera de las normas y reglas como son sus sediciosos, figuras cuya cabeza es una especie de máscara dentada. "Aun me falta trabajo" señala esta artista venezolana quien encontró en la madera el mejor elemento para expresar con libertad sus necesidades, entre ellas el volumen, el cual está en el espacio, pues sólo hay que moldearlo. "El volumen me da placer, al Ievar a la tridimensionalidad lo que no permite el dibujo" afirma esta consagrada artista quien señala que las propuestas de los jóvenes está caracterizada por el mismo ritmo de vida que llevan y el bombardeo de información al que están sometidos. No obstante reconoce que no dejan de ser interesantes a pesar de que les preocupa estar a la moda, lo cual sí resulta dañino para el arte. Sostiene entonces que "el arte no es estar a la moda" pues el mismo debe partir de un proceso de investigación y luego la obra debe identificarse con su autor. "Sólo así recibe el nombre de arte y no de trabajo artístico" manifiesta a la vez que enfatiza que no todo lo que se hace en un taller es arte.
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