GAUDI ESTE: LAS ESCULTURAS QUE SE REVELAN Son diez piezas de gran formato, hechas de madera de samán y cedro, ta¬llas que muestran los golpes de la gubia, piezas ensambladas que nunca ocultan su naturale¬za. La mayor es un centauro, casi de tamaño natural, dotado de dos pesadas ruedas de hierro y cuya cabeza, violenta¬mente echada hacia atrás, re¬cuerda a la de algún personaje del Guernica que lanza un grito de desesperación, tal vez porque esas tremendas ruedas que se han clavado en sus lo¬mos le privan de su libertad. Junto a éI otro caballo parece haber aceptado ya su fatal des¬tino y se ha convertido en un juguete, en un elemento más del implacable tio vivo al que todos deseamos subir. Gaudi Esté (Los Teques, Venezuela, 1947) expone por prirnera vez en Europa. EI critico de arte venezolano Juan Carlos Palen¬zuela repasa en el catálogo su trayectoria, primero como pin¬ tora y luego como taIlista: “Desde principios de los años 70, las visiones de los jóvenes se dirigían y se centraban en un humamsmo crítico, desolador y esperanzador. EI individuo era gente, masa, sentimiento solidario. La condición de sumisión es el gran tema de la obra de Gaudi Esté. Sólo el rostro puede evidenciar otra condición del ser y será justamente esa cualidad de subyugado lo que lleve a tomar el perro como símbolo de la subordinación humana”. Son seis de las esculturas que componen esta exposición: otros tantos perros que, en una de las fotos del catálogo, aparecen agrupados en una composición que se titula “Los Sediciosos”. Todos son de tamaño natural y poseen rostro humano. Todos aullan mientras miran fijamente un punto situado en las alturas. Algunos se retuercen adoptando posturas inverosímiles. Llevan nombres de personas. Estas piezas, admirablemente realizadas, nos causan cierto dolor, sus ojos hablan del sufrimiento del hombre convertido en fiel esclavo, atrapado en un papel que aquí muestra sus grotescas contradicciones. Idéntico sentido tiene el gran trono de madera con cabeza humana que, sin embargo no puede ya rebelarse.ni amenazar.
|
|