EL JUEGO ANIMAL DE LA MADERA
Fernando Caballero
Diario El Norte de Castilla. España, 3 de Febrero 1995

La exposición, de animales de madera esculpidos por la artista venezolana Gaudi Esté puede verse estos días en la sala de Caja de Salamanca y Soria de Palencia. La artista ha realizado un trabajo de investigación sobre la esencia de la forma y de la materia. Estos animales adquieren una vida propia a través de la fuerza y la rugosidad de la madera.

Salvo una obra, todo el conjunto de la exposición se basa en la reproducción de animales. La excepción es una escultura titulada Mi abuela Gregoria, que constituye un acercamiento decorativo a una estilizada silla que culmina con un rostro que recuerda los amuletos de culturas antiguas.

Efectivamente, la obra de Gaudi Esté recuerda las obras de aquellas viejas culturas que sienten una especial devoción religiosa por el animal, como elemento protector, amigo y colaborador de las tareas domésticas.

En este contexto, la venezolana Gaudi Esté ha elaborado una colección de figuras que tienen un especial interés artístico e ideológico. Las esculturas……. La metamorfosis del animal que adquiere vida en la esencia creativa del arte. Los animales aparecen en distintos gestos y posturas: aullando, saltando, reposando, sorprendidos, mirando al cielo,,, Son animales híbridos, que simbolizan la riqueza de la fauna.

AGRESIVIDAD
Esté utiliza en sus esculturas dos tipos de madera, el cedro y el samán. Prevalece el color marrón oscuro, lo que, unido a la rugosidad de la madera, consigue inferir una cierta agresividad a la imagen de los animales.

El trabajo escultórico de la venezolana se distingue por la movilidad de las piezas. La sala de la Caja de Salamanca parece un pequeño bestiario creativo en el que las figuras resultan salidas de una leyenda antigua, anónima y sin datación concreta. El argumento y el contenido de la leyenda depende de la imaginación del espectador.

Pero la madera no es exclusiva en la exposición. Gaudi Esté trabaja también el bronce en tres esculturas, la esbelta Alguita y dos perros de pequeñas dimensiones. La nobleza de este material logra una fuerza estética más poderosa que la madera, como ocurre también con el hierro que adorna los carros sobre los que desfilan La Centaura Justina y El Burrito Sabanero de grandes dimensiones.

   
 
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