Gaudi Esté. Cronología comentada

Gaudi Esté (Ríos de soltera) nace en Los Teques en 1947. Realiza estudios de pintura en el Instituto Politécnico de Richmond (Gran Bretaña) en 1968 y 69. De regreso a Venezuela, recibe clases en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas: arte puro de 1972 a 1976, escultura y cerámica entre 1977 y 1979.

A principios de su carrera se dedica a la fabricación artesanal de juguetes de madera. Desde esa época, la madera es la materia privilegiada, que se volverá casi exclusiva en el desarrollo de su obra plástica.

En 1982, abre su primera exposición individual, titulada Gente , en la Galería Minotauro, Caracas, dando inicio a sus esculturas de seres humanos que pronto compartirán el escenario con animales, hasta llegar a híbridos entre ambas especies. La presentación del catálogo está a cargo de Roberto Guevara, quien escribe:

Hay hallazgos marcantes para un artista. Uno de ellos puede ser el propio material utilizado, esa sustancia que ha de ser manejada y transformada para convertirla en medio de comunicación. En el caso de Gaudi Esté la proximidad de la madera se presiente como un hecho fundamental: está ligada a su vida, a su entorno, a su vinculación con el resto del mundo y hasta a su prolongación en ese abismo fascinante que es la historia de todos. Cuando se ven sus obras, principalmente sus robustos personajes, sus figuras rígidas talladas sobre una sola cara de la pieza de madera que por detrás se conserva enteramente lisa y uniforme, sus conjuntos familiares que además de escultóricos son efectivamente pintados y dibujados encima, la opción de las referencias se muestra muy prometedora. ¿Por qué no? Podríamos pensar en esas popularísimas muñecas rusas de madera, que se meten unas en otras. O en las rígidas momias familiares de Marisol, con su patética tiesura y sus ropajes de tiendas por departamento. O en toda la dorada polvareda del pasado, desde los relieves egipcios y mesopotámicos, hasta las tallas de la América precolombina. Estaríamos por así decirlo cerca de Gaudi Esté, pero no la agotaríamos. Ella es efectivamente otro intento, otro lenguaje. Su realidad es definitivamente más cercana, es asunto que nos rodea, que adquiere valor de testimonio. (En: Gente. Galería Minotauro, Caracas, 1982).

En 1983, recibe el Premio Andrés Pérez Mujica (galardón para la mejor pieza escultórica) en el XLI Salón Arturo Michelena (Ateneo de Valencia), con la pieza Gente XXI . El jurado estaba conformado por Juan Calzadilla, Bélgica Rodríguez, Harry Abend, Inocente Palacios y Francisco da Antonio. Acerca de esta obra comenta Federica Palomero:

Estos personajes de Gaudi son tratados como figuras arcaicas, con un aspecto totémico, frontal y hierático. A pesar de ser figuras de bulto entero, no poseen casi volumen y están esculpidas, más bien como relieves, sin espesor, como si la artista quisiera restarles corporeidad, y por ende, negarles simbólicamente su importancia como individuos. Esta impresión se ve reforzada por los elementos que contribuyen a subrayar el anonimato, la intercambiabilidad de los personajes, como crítica a una sociedad masificadora que no valora al individuo como tal, sino como pieza de un sistema. En este caso, se refiere a esta situación tan frecuente en la existencia cotidiana del venezolano, como es tener que esperar su turno en interminables e inexplicables filas, en las cuales, por encima de cualquier diferencia con el vecino, uno se vuelve “el siguiente”, despojado de otros rasgos o particularidades, y aplastado, en el sentido propio y figurado, por un poder superior. Los rostros hermanados de los personajes y sus vestimentas uniformizadas, sin ningún detalle que los distinga, son los recursos que utiliza Gaudi Esté para otorgar a sus tallas ese contenido de crítica social, centrado en la enajenación del individuo, tanto más relevante por cuanto no es frecuente en el arte venezolano de estos años. (En: Visiones y volúmenes del arte venezolano. Premio Andrés Pérez Mujica. Ateneo de Valencia, 1996).

El mismo año 1983, expone de nuevo individualmente en la Galería Minotauro, y participa en las muestras colectivas Materia y Espacio (Sala CANTV, Caracas) y II Bienal Nacional de Artes Visuales (Museo de Arte Contemporáneo de Caracas).

En 1985, participa en el evento Escultura 85 , organizado por FUNDARTE en los espacios del Teatro Teresa Carreño, con unos personajes haciendo cola frente a la taquilla. Culmina la serie Gente. Recibe el Premio Universidad de Carabobo en el XLIII Salón Arturo Michelena, otorgado por los jurados Braulio Salazar, Sofía Imber, Inocente Palacios, Bélgica Rodríguez, William Niño, Sergio Antillano y Alirio Palacios.

En 1986, su obra es incluida en la exposición La madera como medio para el volumen en la Galería de Arte Nacional, Caracas. Es invitada a la II Bienal de La Habana.

El año 1987, celebra una exposición individual, De las maneras de ser perro , en la Galería Freites, Caracas, que la representa desde entonces. En esta muestra aparecen personajes solitarios, individualizados, y animales con rasgos humanos. Escribe María Elena Ramos en el catálogo:

Procesos que no sólo incorporan una personalización del personaje aún en la hibridez y el zooantropomorfismo, que no sólo incorporan una nueva tematización, sino también un enriquecimiento en el saber escultórico, una progresiva complejidad técnica y formal, una mayor presencia del saber académico-corporal en tanto saber de anatomía, de musculatura, de volumetría armada por esqueleto y músculos, de exteriorización formal de un cuerpo animal con sus razones internas y sus tensiones. Hay ahora una sutileza mayor, pues, en el arte de la talla como detalladora, profundizadora, caracterizadora, con-formadora. Los animales de Gaudi se están apersonando del espacio. Son formas que, ahora, aún más que antes, vienen a desplegar su poder. (En: Gaudi. De las maneras de ser perro. Galería Freites, Caracas, 1987).

En 1988, Gaudi participa en el Salón Nacional de Artes Plásticas, sección pintura y escultura (Museo de Bellas Artes, Caracas), donde el jurado integrado por Sofía Imber, Juan Calzadilla y Braulio Salazar le otorga el Premio único para Escultura, por la obra Dos mujeres con perro , que pasa a ser parte de la Colección de la Galería de Arte Nacional.

En 1991, realiza en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber la exposición individual Gaudi. Las Formas del Poder , donde los seres humanos conviven con perros y gatos que se les parecen. Eduardo Planchart comenta en el catálogo:

La técnica de unir bloques de madera crea formas fragmentadas, rompecabezas vivientes o seres engendrados por la presión del Poder, disgregadoras del ser. Nos enfrentamos ante una humanidad creada de fragmentos que ocultan su verdadero rostro tras la máscara que le impone la lógica coactiva. Así se conjugan forma, textura, luz y sombra para expresar creaciones, que nos conmocionan estéticamente y exteriorizan algo tan subterráneo como las deformaciones generadas por las relaciones de sumisión. Son estas esculturas contenidos internos de un estado del ser. El ensamble de bloques de madera Gaudi lo comenzó a desarrollar a mediados de los 80, y se ajusta a su deseo de expresar las presiones y deformaciones que ejerce la lógica de la dominación sobre sus víctimas. (...) Su arte es una toma de posición, ante las perversiones del Poder intenta destacar la sumisión que vemos como normal. Por estas razones es un arte de choque, de formas fuertes y monstruosas. (En: Gaudi. Las Formas del Poder . MACCSI, 1991).

Ese mismo año, recibe por su obra Daisy el Premio Antonio Herrera Toro en el XLIX Salón Arturo Michelena. Pedro Barreto, María Teresa Boulton, Roberto Guevara, Reinaldo Pérez Só y Pedro León Zapata conformaban el jurado.

En 1992 obtiene con la pieza Enchávez el Gran Premio del XVII Salón Aragua (Museo de Arte Contemporáneo Mario Abreu, Maracay), que le otorga un jurado integrado por Manuel Espinoza, Víctor Fuenmayor, Graciela Pantín, Ariel Jiménez y Eduardo Subirats, y el Premio Francisco Nárvaez del L Salón Arturo Michelena, galardón que declina.

En los años noventa, se dedica a la escultura de animales (perros, felinos, caballos, gallos) a través de varias series: Devoción , Sediciosos , Nagual. Empieza a utilizar fibras vegetales con las cuales recubre sus tallas de madera, técnica que evoca la momificación practicada en las culturas arcaicas.

En 1994, expone esta nueva producción en la galería Freites, bajo el título Del pasado al presente. Escribe Katherine Chacón en el catálogo:

Su obra actual se aleja del comentario exteriorizante, para dar acceso a imágenes de honda vinculación psíquica: algo de bestiario, de icono medieval se halla en estos animales, cuyas figuras y gestos resumen, en una afortunada síntesis, potencia y exquisito equilibrio de formas, obviando, no obstante, cualquier afán preciosista. Pareciera que estas obras fungen como constructos simbólicos de un pensamiento colectivo, que en nuestro país adquiere, sobre todo en los últimos años, un notable sentido transformador. El miedo, la rabia, el empobrecimiento, la injusticia, la impotencia, pero también el humor y la ironía, aparecen poblando el universo referencial de estas piezas. (En: Del pasado al presente. Galería Freites, Caracas, 1994).

Ese mismo año, su exposición Los Sediciosos , después de ser presentada en la Galería 4.17 en Madrid, itinera por Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia. Escribe Juan Carlos Palenzuela en el catálogo:

Toda la obra de Gaudi Esté, de contundente y hermosa realización, refiere la metamorfosis del hombre y la manifestación de su otro yo en la figura de su fiel aliado de siempre: el perro. Los canes siempre estarán al pie de sus amos o de quien tengan a su lado. Perros que son guardianes de un humanismo casi abatido. Y en este sentido, la liberación, el esplendor del ser, se toma ya entrando en los años noventa, en sus enormes caballos. La metáfora de la libertad viene acompañada por las gigantescas ruedas que acompañan a esos potros, de madera rústica y cálida de direccionales posibles, de toques blancos de color y mínimos trazos de lápiz. Caballos para soñar, una vez más el ciclo positivo de la vida. Caballos que, quizás pronto serán hombres con ansias de desenfreno. (En: Los sediciosos. Galería 4.17, Madrid, 1994).

En 1995, expone individualmente en la Embajada de Venezuela en París. Recibe el Gran Premio de la VII Bienal Nacional de Escultura Francisco Narváez (Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez, Porlamar), por su obra Sedicioso IV . El jurado estaba compuesto por Juan Calzadilla, Gilberto Bejarano e Ivanova Decán.

El año 1996, realiza su primera exposición individual en los Estados Unidos, en J.J. Brookings Gallery, San Francisco.

En 1999, la Gobernación del Estado reconoce su trabajo plástico a través de la Orden María Teresa Castillo. Ese año, expone en la Sala CAF (Corporación Andina de Fomento), Caracas.

En el año 2000, integra la representación de artistas venezolanos en la Expo2000, Hannover.

En 2001, recibe el Primer Premio de Escultura Monumental “Homenaje a la Patria”, evento celebrado en el Campo de Carabobo, con una instalación de centauras.

En 2002, su obra Sedicioso en carrera es reproducida en la portada del libro de Juan Carlos Palenzuela Escultura en Venezuela. 1960-2002.

 
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